Fontana en el MNBA

Fontana en el MNBA

Tajos
Perforaciones
Aberturas
Incisiones
Decisiones estéticas que dejan drenar, decantar lo que sobra.

Filtro caprichoso que deja pasar, al otro lugar, lo mismo que había en este.
Decisiones que punzan en el lienzo como espacio único; único lugar que se transforma ahora en otro.
Mientras haya vida habrá sangre y habrá agua. Transpiración, saliva, lágrimas.
Orificios por donde respirar.

Necesidad de lugar.

Pasadizos.
Accesos desconocidos.
Ejes que se rajan.
Mallas que necesitan abrir, dejar de tensar.

Percepción mayor, la percepción del otro lado,
El de la oscuridad, la sombra
que hemos decidido cubrir con tela y color y de pronto él rompe.
El tajo, la herida. La suya y la de todos los demás.

Extraña su herida, de la guerra y de su propia vida,
que es, a la vez, su fortuna: su medalla y su camino.

La sospecha
La destrucción
La necesidad de otro territorio, otra página en blanco
El corte
La continuidad de los parques
La clarividencia.

A Lucio Fontana
(Rosario, Argentina, 19 de febrero de 1899 – Comobbia, Italia, 7 de septiembre de 1968)
por Celina Artigas

                                               

Ahora escribe Andrés Duprat -director del Museo Nacional de Bellas Artes: “Se ha dicho en reiteradas ocasiones que los argentinos somos europeos en el exilio. Italia fue, desde la fundación de nuestra nación, una referencia ineludible no solo por el acogimiento de la inmigración proveniente de aquellas tierras y su potente influencia en la cultura argentina, sino también, en las artes, por cuánto queda de la memoria visual del país. El caso de Lucio Fontana cuestiona la dirección del vínculo: lo vuelve una zona de pasaje, una deriva de ida y vuelta. Pues sus viajes entre ambos países y su posterior radicación en Italia significaron la universalización de una vanguardia que, si bien reconocía su inspiración europea, se había constituido en la Argentina”.
Y se exhibe, por primera vez en el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los pocos ejemplares originales de Manifiesto Blanco: texto programático escrito bajo la dirección de Fontana en 1946, que contraría la tradición de las vanguardias en lo que hace a la pretensión de autonomía de las artes. Porque interpela a la ciencia, que aduce producir un cambio en la naturaleza humana… Dice, entonces, que su rol habría de permitir un arte acorde a los nuevos tiempos.
En frases como: “Vivimos la edad de la mecánica. El cartón pintado y el yeso erecto ya no tienen sentido” -típica de todas las tradiciones rupturistas que dan por concluida una etapa histórica- hay una invocación a la actualización de las artes, formas espirituales de cada época, que han de ponerse a tono con la revolución tecnológica en curso. La marcha hacia el movimiento y el espacio, sujetos a una nueva temporalidad, sostiene el texto, requiere descartar el lastre del arte tal como surgió del Renacimiento, del cual, incluso las vanguardias previas que lo impugnan, permanecen cautivas.
“Ha de haber un corte. Un tajo. Acción, movimiento, tiempo serán los ejes del nuevo arte. No obstante, en un novedoso giro conceptual, el autor postula que no es el racionalismo contemporáneo –padre de la ciencia- sino el retorno al gesto del hombre primitivo, al  subconsciente, el que ha de abrir otro campo de experimentación del que saldrá la obra de arte nueva, integral, que resuelva la escisión entre naturaleza y cultura promovida por la Modernidad”.

Muestra: Lucio Fontana, en las colecciones públicas argentina.
Curadores: Andrés Duprat y Fernando Farina
Fecha: del 28 de abril al 30 de julio de 2017
Lugar: MNBA. Sala Nacional Antonio Berni.
Avenida del Libertador 1473,
Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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