Octubre Rojo Danés

Octubre Rojo Danés

 

El viernes 13 de octubre quedó inaugurada ROD, de los artistas Gustavo Christiansen, Cristian Dalgaard y Pablo Hansen: una muestra conceptual cuyo eje es la visión personal de la ascendencia dinamarquesa que tienen tienen en común, utilizando el color rojo como elemento unificador. Estará abierta hasta el 15 de Noviembre y se podrá visitar además del día de la inauguración, de lunes a viernes, de 9:00 hs. a 18:00 hs. en el Ciclo “Arte en el Centro” del Centro de Constructores y Anexos, Av. Independencia 2249, Mar del Plata.

Rod es rojo.
Rojo en danés.
Roja es la bandera.
Roja la revolución y el mes en que se dan cita los trazos; Octubre.
Rojo es un color sin inocencia.

La sangre.
El poder y la ambición.
La acción sin reflexión.
De algún modo, la inconsciencia.
La ira, la falta de límite, la agresividad.
Las pasiones buenas y malas;
Y,  ya sin juicios a las cosas: el color de la intensidad.

El color de Marte.
Planeta masculino, el guerrero, símbolo de decisión, iniciativa, energía que se emplea en las acciones.
Su luz es la afirmación de la presencia, la independencia, la voluntad de actuar sobre las cosas.
Su sombra: el espíritu competitivo, el afán de conquista para la satisfacción personal,
los impulsos destructivos, dominantes, la impaciencia, la búsqueda de conflictos.

Rojo es el fuego.
Una necesidad donde el clima frío, el gélido paisaje, amenazan tragarse la vida.
Un color para confrontar la falta de color.
Un color de choque.

      

Cristian Dalgaard trabajó sus obras con una impronta más autobiográfica, concentrada en la figura de su abuelo paterno, a quien no conoció: “Me queda una foto, su partida de nacimiento y preguntas sin resolver que han ido conformando una épica familiar, un módico mito intramuros. Con esos pocos elementos traté de armar un puzzle, una infografía pictórica, no para mostrar el hecho que refiere al relato recibido, sino a la resonancia que ese relato ha dejado en mí. Buscando a Niels busco rendir tributo a toda una migración”.

Pablo Hansen presentó la serie tres generaciones que, en un registro sensorial de pertenencia compartida, busca los rasgos identitarios que la infancia modela, define y de los cuales es difícil escapar luego. “Hay ciertas constantes de pertenencia formal y conceptual. Un registro cromático, algún sabor particular de una comida, el olor del espacio familiar, la perdurabilidad de los objetos de generación en generación, todo nos define. El tiempo repite o desdibuja las huellas, entre fragmentos escritos por el resumen del recuerdo”.

En la obra que presenta Gustavo Christiansen el vacío se vuelve el tema y el interés no está centrado en la potencialidad plástica sino en el soporte y su acontecer, el proceso ejercido sobre la tela. El bastidor sin estructura ni imagen expone el vacío, que con su presencia transmite el concepto”.

De ese país de la monarquía más antigua del mundo –inaugurada con un caudillo Vikingo: Gorm, el viejo– donde prospera el estado de bienestar, con el mejor desarrollo gubernamental para la protección social, salieron sus antepasados. Por algún motivo los tres llegaron aquí, desprendidos de ese bienestar y de las garantías concedidas, para arreglárselas de un modo menos formal con la esencia, la clase o la condición.